50 años extraviados

Enero 9, 2009

- 50 años extraviados.

 

Hace más de medio siglo Fidel Castro, el Che Guevara y muchos otros idealistas, en ese entonces  patriotas, amantes de la democracia y la libertad, iniciaron en  la Sierra Maestra cubana la justa campaña armada de lucha contra la dictadura fascista y militarista de Fulgencio Batista.

 

Cuando el movimiento ocupó La Habana y el dictador había huido, triunfó la revolución. El pueblo de Cuba tuvo la gran ilusión y oportunidad de recobrar la libertad y acercarse a la democracia; pero, al poco tiempo,  la revolución se extravió como las victorias pírricas de una guerra cualquiera y al pueblo se le renegó  la libertad proclamada por Martí.

 

La libertad y la democracia hubieran quedado aseguradas con la marca impuesta  por la rebeldía  popular y el país se hubiera convertido en un modelo adelantado de desarrollo por sus privilegios geopolíticos, culturales y económicos. Hubiera accedido a las singulares ventajas mundiales de la era de la postguerra llena de oportunidades y adelantos sociales. Como el Estado de la Florida hubiera sido la Cuba de hoy.

 

Pero los líderes, con el poder armado en la mano, escucharon los cantos de sirena biológicos del otro fascismo, el politiquerismo oportunista bautizado como comunismo o socialismo radical, que tanto emociona al pueblo cuando a fuerza de las armas, mentiras o engaños es reducido a tumulto redil, cayendo entonces como presa fácil de los ambiciosos políticos, transfugas sociales.

 

El politiquerismo socialista “revolucionario” es el sistema perfecto de especulación contra el pueblo para enajenarlo y adquirir el poder total y asegurarse en el poder con la táctica de destruir los otros poderes políticos y las capacidades económicas y culturales de la sociedad civil organizada.

 

Han transcurrido 50 años de un pueblo desaparecido del mapa en el sudor a bayoneta de la tarea “revolucionaria” empantanada en la burocracia “revolucionaria” bailarina que nada particular produce y nadie se entiende. En donde las mentes han sido vaciadas por la apología “revolucionaria” del limbo celestial socialista, dictadura convertida en idilio al punto que los mismos dirigentes han llegado a creérsela como ficción verdadera y los social-demócratas les dan crédito por misericordia  y para afirmar sus posiciones.

 

Las caras fantasmagóricas, de un pueblo deshumanizado a la fuerza bruta, no miente su triste circunstancia. Cuba ha sido transportada a las brumas de la Edad Media y si “la revolución” sigue, en 50 años más alcanzarán la Edad de Piedra, puesto que ésta extraña religión del Estado materialista está hecha para feligreses fanáticos  hechos  Incapaces de tener propias ideas por la opresión del sistema miliciano y el enlatado ideológico castrista que no admite aperturas  y quiere disimular la pasada fecha de caducidad ante el evidente horror de  un producto falso y putrefacto.

 

Fenómenos similares han vuelto a suceder en la última década en los países “más buenos”… de Sudamérica (al fallar en Perú y Colombia), aunque no en forma de reacción contra dictaduras militares o procesos revolucionarios, sino ante una situación de vacancia política y descontento general contra las oligarquías políticas tradicionales que parece que perdieron su carisma al opacarse con  los vicios del poder: la soberana corrupción y sus efectos: la opresión y  creciente pobreza del pueblo y, sobretodo, la desestabilización económica y social de las clases medias asaltadas por la banca corrupta y la competencia desleal de los grupos monopolistas, las graves afectaciones por la inseguridad jurídica que tiene desdibujada la patria, y la inútil y costosa burocracia devoradora de impuestos y recursos públicos.

 

Parecería que de la noche a la mañana, sin arduos entrenamientos selváticos, aparecieron movimientos informales y oportunistas de redentores “revolucionarios ciudadanos” carentes de antecedentes meritorios o programas propios, pero dotados de estrategias demagógicas, carisma, agresividad y sospechosos medios financieros ilegales.

 

  Nada casual. Han estado bien asesorados por  los trabajados proyectos expansionistas SS21 acariciados por el ministro de exteriores cubano, el emblemático Felipe Pérez Roque, y capitaneados por los nuevos delfines cerebrales del castrismo: Chávez, Morales y  Correa, que han utilizado los huecos y las trampas electoralistas del sistema político del gobierno de poder de los grupos minoritarios, como vía de acceso directo al poder sin disparar una sola bala.

 

Y luego, preparan la toma segura y consolidación del poder destruyendo el actual sistema político representativo, y, su reemplazo por lo peor, el SS21, para lo cual  sólo les resta acabar por la “revolución” con la economía responsable y  la cultura libre, es decir, con su mandante, el pueblo organizado o llámese sociedad civil.

  

Se está repitiendo con punto y  coma la misma historia de los 50 años extraviados cubanos  en Venezuela, Bolivia y Ecuador, recurriendo a falsear ahora el bolivarismo y  disimulando sus “sanas” intenciones a punta de golpes de efecto y vitrinismo para apuntalar el mismo sistema totalitarista castrista-estalinista que trata de sobrevivir incrustándose en la región andina para crear un polo de atracción a las potencias extraregionales como China, Rusia o Irán, en un juego temerario de una geopolítica mundial ajena, producto desesperado de la cautiva soledad cubana  que urge aliados y los está ultimando utilizando las paranoias políticas regionales.

 

Y bien mandado Correa cayó en la tentación totalitarista y complacido con su traición está cumpliendo con la agenda “revolucionaria” cubana aparentando ser un lider auténtico para convertirse en otro oportunista problemático que sólo busca el poder como Castro, que durante 50 años se ha pasado repitiendo “ la revolución, por la revolución, para la revolución” tal como si ésta, efectivamente, se encuentra extraviada y  hay  que buscarla a gritos angustiosos, como al niño secuestrado que no  se le halla por ninguna parte.

 

¿Qué posee el tumulto cubano? Educación y alfabetismo, con adoctrinamiento falso para la defensa fanática del sistema totalitarista.  Alguna atención de salud y unas cuantas vitrinas más de manipulación cultural de propaganda de la naturaleza del régimen. Y, de vida, un zoológico humano hambriento y abandonado…añorando la libertad como animales y seres pensantes. 

 

El pueblo ya no existe. No puede existir un pueblo que no piense por sí mismo, que está vedado, que debe aceptar  que le den pensando lo que debe hacer.  El pueblo volverá  a existir cuando se libere del yugo castrista y eso sería al cabo de generaciones de libertad. Muestra, las ayudas y esfuerzos para resucitar a los países del Este de Europa, cuyos pueblos poco a poco resurgen y vuelven a la humanidad de la libertad mental.

 

A eso viaja Correa a Cuba, a hacer gala de lo que el incauto tumulto ecuatoriano le ha permitido arrancarle para ofrecerle como ofrenda triunfalista al becerro castrista;  y, a recibir las unciones para el golpe definitivo a la democracia ecuatoriana e imponer el inicio de los 50 años de un Ecuador extraviado, sin derroteros y de censura mental.

 

Los cubanos pensantes tuvieron la oportunidad de huir del desconcierto a la vecina Florida, apenas distante 80 kilómetros, pero los ecuatorianos libres no tienen ni por qué ni a dónde escaparse de la persecución del sistema que lo quieren imponer. Todos debemos hacerlo frente aquí mismo, lo antes posible, antes de que se decrete, como se ve, el desarme del Ejército, la invasión de “voluntarios” cubanos, la apertura fronteriza a las FARC “revolucionarias” y la lucha arrecie  y acabemos en el caos social.

 

El Ecuador en un país encapsulado geopolíticamente y, si algo va mal, para que todo vaya bien, sus ciudadanos tienen que resolverlo todo in situ, rechazando categóricamente injerencias, y la única manera de hacerlo pacíficamente y racionalmente es mediante el consenso social, mediante un sistema social de consenso.

 

Consenso social no significa consenso político ya que el sistema político neodemocrático es una farsa más en los países débiles donde el gobierno  de la sociedad civil ha sido secuestrado por el sistema del politiquerismo monopólico que, como el pájaro bobo, tiene los ojos en las orejas, o sólo ve a la izquierda o sólo  mira a la derecha -depende del peso del bolsillo- nunca al frente donde está el pueblo, el país, sus necesidades y problemas.

 

  Se requiere el pluralismo social con una  Asamblea popular de gobierno de todos, por todos y para todos.  Desde hace tiempo, ya no se puede estar en las manos caprichosas de un lider o de un grupo minoritario prepotente que se desdice, que sabe menos que todos y lo decide todo para su beneficio y el consecuente mal de todos.

 

Liberémonos de los políticos, de sus falsas ofertas y vicios del poder, y el camino se despejará para recobrar el tiempo perdido y proclamar la II República, del pluralismo social, libre y creativo, sabio y constructor, como lo quiere el Dios bíblico que es nuestra mente.

 

Más reflexiones en la próxima entrega o www.mov-sol.com.  Más pensamientos sobre estos temas en el libro “Claves, ficciones y realidades humanas” de Raulmanla, con descubrimientos intuitivos inéditos sobre las realidades sociales y  humanas para entendernos mejor. 

 

¡Vive el presente! Participa con tus ideas escribiéndonos en el “blog-taller” del Mov-SOL o a su e-mail. Adhiérete, difunde este artículo, cópialo muchas veces, envíalo a tus amigos, así provocas el cambio y defiendes tu patrimonio social, tu existencia y tu futuro libre y solidario. Sólo la vida inteligente y activa te ofrecerá oportunidades.

 

Raulmanla.  www.mov-sol.com / sol@mov-sol.com

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